Cleptomanía y robo en tiendas ¿Trastorno o justificación?

¿Por qué roban las personas?

Como responsables de la seguridad y la prevención de pérdidas, existe una tendencia en pensar en el ladrón o fardero como un sujeto oportunista, que no quiere trabajar y por eso roba.

Algunas estrategias de disuasión van orientadas simplemente pensando en el agresor como el adversario, pero sin entrar en un analisis profundo a conocer las causas, a identificar el ¿Por que? de su conducta delictiva.

Es cierto que tenemos bandas de delincuentes organizados que ven en el robo un modo e vida. También es un hecho y hay casos aislados de personas que roban en tiendas por una verdadera necesidad. Aunque difícilmente encontraremos una estadística fiable sobre el tema, porque como lo hemos comentado en anteriores entradas, cada empresa es celosa de su información.

Bill Turner, especialista en Prevención de Pérdidas  para un articulo en la revista Loss Prevention Magazine hace una reflexión muy interesante, el cuestiona ¿qué sucede con el ama de casa o el profesional de negocios o el adolescente universitario que es sorprendido robando? ¿Por qué lo hacen?

Y realmente hay muchas investigaciones que han tratado de responder a esa pregunta.

Tipologias de los ladrones en tiendas

Mary Owen Cameron,  investigadora y criminologa en la década de 1960, concluyó que había dos categorías simples de ladrones de tiendas: boosters y snitches. que seria algo como Criminales complejos vs Simples. Su investigación se baso en el robo a tiendas departamentales y en aquella época determino que aproximadamente el 10% de los robos eran cometidos por ladrones complejos y el otro 90% por ladrones ocasionales que rara vez volvían a delinquir.

Es un estudio muy interesante por varios factores: la figura de una criminóloga corporativa en los años 60s investigando los robos en tiendas, la situación política de la época y las medidas de seguridad y prevención que existían en aquel entonces. Te recomiendo leer su investigación, definitivamente es todo un referente para quienes nos interesa el ámbito empresarial.

Más tarde, Terrence Shulman,  un ladrón reformado que se convertiría en abogado y master en trabajo social, realizo una clasificación en siete categorías distintas, algunas con base psicológica y otras con base social:

Las siete categorías son las siguientes:

1 La personalidad obsesiva-compulsiva que roba como un mecanismo para contrarrestar la angustia emocional

2 El que roba para obtener beneficios económicos

3 Sujetos verdaderamente necesitados

4 Los buscadores de emoción

5 Los drogadictos

6 Sujetos con trastornos mentales

7 Y, por último, el cleptómano

Cleptomanía: mitos y realidades

La cleptomanía, es la excusa favorita de algunos ladrones para decir "no fue mi culpa” pero ¿realmente se trata de personas que padecen de este trastorno? ¿Si son diagnosticados como cleptómanos, entonces no son imputables? ¿Donde termina el trastorno y comienza el delito? ¿Se puede fingir ser cleptómano para evadir la responsabilidad?

Empecemos por entender mas este trastorno de la personalidad.

Concepto de Cleptomania 

El vocablo cleptomanía deriva del griego kleptein ("robar") y mania ("locura") y se define como un trastorno del control de impulsos caracterizado por un continuo robo de objetos no necesarios para uso personal o por su valor intrínseco, con tensión emocional antes de la comisión del robo, seguido de placer, gratificación o alivio después de ser cometido.

La conducta se vivencia generalmente como egodistónica, es decir que entran en conflicto con nuestro esquema de valores o quienes somos realmente.

Cleptomania en el DSM-V

La cleptomanía, es una denominación acuñada por Marc y Esquirol, y usado como término descriptivo a comienzos del siglo xix, no fue introducida como trastorno psiquiátrico hasta la tercera edición del DSM. Desde ésta a su más reciente versión publicada (DSM-V), los criterios para su diagnóstico han recibido mínimos cambios. De acuerdo con el DSM-V, la cleptomanía se caracteriza por la incapacidad que manifiestan los sujetos para resistir el impulso de robar objetos que no son necesarios para uso personal o por su valor monetario.

El DSM V menciona en sus criterios que el robo no se comete para expresar cólera o por venganza y no es en respuesta a una idea delirante o a una alucinación.

Ademas, El robo no se explica por la presencia de un trastorno disocial, un episodio maníaco o un trastorno antisocial de la personalidad.

En la actualidad, hay  investigadores que proponen subdividir a los pacientes con cleptomanía según la comorbilidad psiquiátrica, la respuesta a los psicofármacos y la posible etiología. Estos grupos son: 1) trastornos del control de los impulsos; 2) espectro obsesivo compulsivo; 3) espectro afectivo; 4) una conducta adictiva.​

Etiologia 

Los estudios psiquiátricos actuales han brindado muchas teorías explicativas en cuanto a la causa, que van desde el desequilibrio neuroquímico, trastornos emocionales o conflictos con la sexualidad. Algunos incluso han ido tan lejos como para culpar “que es causado por lo irresistible de los productos que se presentan en las tiendas"

Prevalencia 

La Asociación americana de psiquiatría estima que los cleptómanos verdaderos sólo representan el 5 por ciento de todos los ladrones, aunque considero que es muy complicado establecer una estadística ya que no en todos los casos de detenciones se hace algún tipo de evaluación para determinar si es a causa de este trastorno o bien, no todos los cleptómanos en algún momento son detenidos, sino que la conducta se exterioriza en otro ambientes como el hogar, la escuela o el trabajo.

Tratamiento

A pesar de que la cleptomanía es una enfermedad reconocida hace más de un siglo, su etiología es incierta. Por lo tanto, se han propuesto varias estrategias terapéuticas. Entre ellas se incluyen la terapia psicoanalítica, la terapia conductual y la farmacoterapia.

Imputabilidad  

Y entonces… si se trata de un trastorno de personalidad ¿Hay responsabilidad por el acto delictivo?

La clave de la imputabilidad radica en que el sujeto puede entender la antijuricidad de su conducta. La mente del cleptómano aunque esta pasando por un impulso irresistible, el sujeto sigue siendo libre para hacer el acto o no.

Entonces, el sujeto es imputable, es decir, si hay responsabilidad legal por su conducta. Si no fuera así, no se podría castigar a nadie, puesto que somos un ente combinado emociones y de impulsos, algunos de ellos irresistibles. Pero, la civilización consiste precisamente en esto, en controlar, por ejemplo, nuestras mentes animales agresivas.

Sólo existirá inimputabilidad cuando se pueda demostrar una causa que prive de libertad ante el acto, como la producida por otras enfermedades, tales como estados confusionales, ciertas epilepsias, oligofrenia, delirios, etc.

En el caso de la cleptomanía, se tendría que demostrar que se trata de un impulso no controlable por la propia estructura o personalidad cleptómana.

¿Dónde están los límites entre la tendencia a robar controlable por el sujeto y el acto patológico fuera de control? Los límites no están claros, pero sí podemos afirmar que estamos ante el mismo dilema que en los violadores, los asesinos, los sádicos, etc. Todos ellos portan en sus cerebros unas mentes o estructuras mentales que desean hacer sus actos delictivos. ¿Son todos ellos enfermos no imputables?

Sin duda es un tema que debe ser abordado desde distintas perspectivas. Pero sobre todo desde el ámbito de la Psiquiatría forense.

Referencias

Dannon P, Berman G. Cleptomanía: un trastorno del control de los impulsos o una conducta adictiva. Salud i Ciencia 19(6):540-5, Mar 2013.

Díaz, R. J. (2015). Tratamiento de un caso de cleptomanía basado en la terapia de aceptación y compromiso. Psicología y Salud, 25(2), 213-220.

Hernández Arguedas, F. (2015). La imputabilidad e inimputabilidad desde el punto de vista médico legal. Medicina Legal de Costa Rica, 32(2), 83-97.

Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-IV-TR). Washington: APA, 2002.

Solís Espinoza, A. (2009). Visión psicocriminológica del dolo y la imputabilidad (II).

Odriozola, E. E., Andrés, P. A., & García, J. Y. (2000). Atenuación de la responsabilidad penal en la ludopatía: bases psicopatológicas. Psicopatologia Clinica Legal y Forense, 1, 59-77.

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Soy José Luis Prieto, Criminólogo. Mi misión es ayudar a estudiantes y profesionales a poner su carrera en movimiento aplicando la Criminología Corporativa.

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